
Algo ha de tener ese tiempo
Entre invierno y primavera
Que todo resurge de la muerte
Desde las flores y la yerba
Hasta tu recuerdo y tu presencia
Es como sin motivos, solo el del tiempo
La vida en su silencio
Hiciese brotar otros silencios
Para recordarme siempre el eco
De tus palabras nunca dichas
Algo ha de tener ese tiempo
Con tu recuerdo y tu ausencia
Que a mi mesa siempre llega
Un amor siempre en vela
Un amor siempre vencido
Reverdecer
Amor Vencido
“y aprenderás que hay cosas como el río
que siempre se están yendo y nunca se van”
José Ángel Buesa
No sé cuanto tiempo ha pasado y lo digo tranquila, no me interesa. En estas noches frescas, noches que despiden el invierno y abrazan las primicias de la primavera… en noches como esta, te pienso. Pero te pienso diferente, no como en aquellos tiempos de ternura, deseo, ilusión. Te pienso con sencillez, sencillamente. No quedan esperanzas en mí, tampoco espero por ti. Solo te pienso y pienso en el amor que pensé ya no sentir.
Mi amor ha madurado conmigo. Ahora es un amor vencido, simple, genuino, quieto, es un amor sin preguntas, sin lucha, es inmóvil, sin honor y sin vergüenza. Amor constante, sin causas y sin efectos, amor inerte. Mi amor es conforme, es tranquilo. Es un amor en silencio.
Y sí, te escribo otra vez. Sin embargo, hoy sin reclamos y sin alaridos. Solo te escribo para decir que te amo, aunque mi amor no sea correspondido. Te lo escribo porque no lo puedo decir, te lo escribo porque sé que no leerás. Te lo escribo para aceptarlo, te lo escribo aceptándolo.
No pretendo tu amor, no más. Tampoco busco entender o interpretar tus miradas, tus silencios. Ya no es el cuento de nunca acabar… esta historia de mi vida terminará como el rió que desemboca en el mar. Mi amor ya entendió que eres feliz y no es conmigo y que así debe ser, ni amantes, ni amigos y tampoco desconocidos.
Protocolo n°1
Para decir ya basta, no quiero
No hace falta más que ser franco
Preguntarse a uno mismo
¿En qué pierdo mi tiempo?
No hace falta un lugar
O un vestido, o una copa
No hace falta una excusa
O un mes, o una hora
Para decir ya basta, no quiero
No hace falta más que sentirlo
Preguntarse a uno mismo
¿Es ésto cuánto merezco?
Para terminar, es muy sencillo
No hace falta protocolos
Solo falta que usted decida
¡Venga! Diga adiós.
Vestigio de un invento
De vez en cuando
Una canción me recuerda
Lo mucho que te quise
Aunque hoy no existas
Lo mucho que te quiero
Aunque no hayas existido nunca
Ya no eres
Hoy visité la tumba donde sepulté tus recuerdos
Y al sacarlos con recelo encontré un muerto
Que no eres tú
El cuerpo, todavía intacto desde aquel triste entierro
Conservaba la dulzura que debió haber sido
Su emblema secreto
Cuántos siglos ha de haber pasado si al mirarte
No reconozco, ni tu piel, ni tu rostro,
Ni lo que llevas dentro
Y tratando de encontrarte acaricié aquellos cabellos
Y con mis dedos dibujé una sonrisa
En el rostro inerte
Y en un instante lúcido, miré profundamente
¡Y es que estás tan diferente!
Vi que eras tú, y sentí paz
